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lunes, 8 de marzo de 2010

11ª Marcha dels Castells

Esta vez no pudo ser, los aranrunners no conseguimos el objetivo, y finalmente pusimos pie a tierra, bien, mejor dicho, culo a silla.

Todo empezó bien, la noche anterior, que si hará frío, que si hará calor, mira el meteocat, yo he oido que decían que nevaría.... Los pros, Kike y Paco con 500.000 prendas de publicidad decidiendo que se ponen....en fin, lo de siempre.


El domingo nos despertamos a las 5,45 y a la salida, buen ambiente y todavía de noche. Allí salimos los 1750 participantes dispuestos a currarnos los 52 km (finalmente se ve que eran 55).

Chino chano, vamos a buen ritmo, adelantamos a mucha gente, hablando, risas, llegamos al primer punto de control, km 7,700 en Montcortés de Segarra, chocolate, coca, naranjas, agua, que currado el tema gastronómico, MIL GRÁCIAS AL CENTRE EXCURSIONISTA DE LA SEGARRA por contribuir a la conservación de nuestra figura.
De allí salimos dirección a l'Aranyò, bonito castillo y volvemos a cruzar la carretera para seguir pasito a pasito.
Largo rato de campo hasta llegar a Sisteró, sigue la conversación, las risas, la mofa, hay tiempo de todo. Llevamos algunas paradas para miccionar (me encanta la palabra), aunque Carlos desde la salida dice que con eso no le basta, que el lleva algo más pesado. Llegamos a Les Pallargues, siguiente punto de sustento, aquí muchas chuches, frutos secos....Kike se quejaba ya de ampollas y lo soluciona con precinto de una caja de comida...son muchos años.
De allí reemprendemos el camino, que ahora se hace más pesado, el bonito paisaje se cambia por el de las obras del Canal. Así hasta llegar a Florejacs, donde tenemos otro bonito Castillo.
Sólo salir de aquí ya se ve el Castillo de les Sitges, aunque se ve muy lejos, es el trozo más bonito de la ruta, estrechos caminos de fila de 1, Julian empieza a sufrir, y el avituallamiento de Les Sitges llega en buen momento, km 27,700.
Paco ya ha empezado a renegar de su rodilla, y como no podía ser de otra manera, el único que no llora sus penas es el duro de Carlos. Al tran tran, sin dar conversación, avanza con paso firme.

Empiezan a surgir las dudas, nos dicen que faltan 8 km hasta Guissona donde comeremos.

Los pros ya no aguantan más andando, deciden ponerse a correr hasta Guissona, Julian se hunde, baja el ritmo y Carlos le espera, se ve el final de este reto.

Mis piernas no articulan, los músculos empiezan a amenazar, y con el único sustento del cerebro se antoja arto difícil cubrir los más de 15 km que nos quedan.

Se ve Guissona, parece que se aleja conforme avanzamos, y el camino hasta el pavellón se hace interminable, con la longaniza y el carajillo como objetivos únicos, y con la mente asumiendo el final de esta bonita historia.

Carlos espera hasta el final. Al llegar al pavellón, una vez más, un gran ambiente, mucha gente, buena organización y allí están Paco y Kike esperandonos para darnos la noticia, ellos ya lo han decidido, ABANDONAMOS.

Paco teme su rodilla, Kike está desmotivado de tantas horas andando, y un servidor no tiene fuerzas ni para impulsar la sangre al cerebro. Carlos es el único jodido por el abandono, pero la solitud le impulsa a quedarse en la estacada.

Nos trincamos el bocata, explicamos nuestras aventuras, deseamos suerte a los de Agramunt, que prosiguen valientes su camino....y a sufrir en casa.

sábado, 17 de octubre de 2009

Transiscar 2009

El viernes por la tarde empezó "nuestra" Transiscar. Todos excepto More nos reunimos ya en Agramunt, conocer el recorrido, hacer unas cervecitas, pasear...en fin, lo que toca.
Cenita y a pelearnos con las bicis, parecía el taller de los hermanos Marx, que si no tengo sillín, que si no se bloquea la suspensión, que si no frena...que si como pongo el TRIÁNGULO, en fin que de los cinco runners que nos aventurábamos, sólo 2 llevaban bici de su propiedad (qué nivel).
Hecho ésto y más tarde de lo esperado, a dormir.

Nos levantamos a las 7:30, el que mejor durmió sin duda fue Giro en su cama de agua.
Mientras desayunabamos se incorpora More, como no el más pelipuesto y aconjuntado.


Bajamos a la salida, se respira el ambiente, buscamos otro TRIÁNGULO entre los 600 participantes y no somos capaces de encontrarlo.
Se da el pistoletazo y no duramos juntos ni un kilómetro, por delante Paco y Kike y por detrás el resto, que vamos localizados unos 3 km.
A partir de allí cada uno sufre en solitario, los primeros kilómetros son de tanteo, Giro pincha en el km 5 y eso le lastra el resto de la carrera, traga mucho polvo y lleva la muchedumbre delante.
Pronto encontramos colas en las primeras zonas ténicas, qué carajo, a descansar.
Voy pensando en mis compañeros, dónde estarán, que camino tomarán....
El primer descenso de la Donzell por trialera, ya lo conocía, me tiene enamorado, larga, fácil y muy chula. La subida se me hace larga esperando el primer avituallamiento. Allí miro hacia atrás por si veo a Giro, ni rastro. Mientras bajo y vuelvo a subir voy pensando que camino tomar, me tientan los 30 pero me motivan los 50. Lo tengo claro, voy a los 50 ni que anochezca, dos km después de tomar el camino de los 50, ya me arrepiento de la decisión, pero la suerte está echada, las piernas empiezan a adolecer.
Entramos en la zona quemada, una lástima pero que ha abierto innumerabes senderos muy bien aprovechados. Ya me encuentro sólo, nos hemos espaciado mucho y empiezo a pensar que he sido de los últimos por el corte.
En fin, al tran tran voy tirando y pasando los numerosos controles. Cuando oigo a uno de ellos decir que faltan 20 km me quiero morir, me duelen hasta las pestañas. Estamos a punto de llegar al punto más alto de la carrera. Vamos 3 ó 4 alternandonos y haciendonos la goma.
Empieza la bajada, me hago ilusiones y llego al último avituallamiento, allí se respira calma, nadie tiene prisa, bien, nadie excepto yo, que allí veo la única posibilidad de coger alguna ventaja.
La piernas empiezan a apuntar rampas, pedaleo con control. Veo un cartel de Agramunt 5, terreno conocido y se me abre el cielo, pero nada más lejos de la realidad, empiezan a meternos en un sube baja infernal, cuando estiro un músculo se me enrampa el opuesto, sufro. El bosque de Serrallonga es precioso pero no puedo disfrutarlo. Cuando cojo el "camí del cementiri" veo el final del túnel, he atrapado a dos "compañeros" y vamos comentando la jugada, hasta que en la última subida me dejan atrás.
Entro en Agramunt, ahora si, ya se acaba, y allí veo que han llegado Paco, Kike y More, y que los 3 han echo la de 50, me alegro, y aun me alegro más cuando al preguntar por Giro, me dicen que aun no ha llegado porque también ha hecho la de 50.
Al llegar a la meta pienso que ha ido mejor de lo esperado, aun falta gente por llegar.

Allí estaban Fanny, Jan i Anna, con mejor cara que los apuestos sufridores.










"El objetivo no es el fin, sino un paso intermedio hacia el siguiente objetivo"

Moltes Felicitats un any més al club ciclista d'Agramunt per la perfecta organització.